domingo, 17 de enero de 2010

Pequeño sentimiento

«Mirando a esa exigua y lastimosa criatura, Lyovin se esforzaba en vano por descubrir en su corazón algún indicio de sentimiento paterno. Y lo que sentía era sólo repulsión. Pero cuando desnudaron al niño y alcanzó a ver esas manecitas y esos piececitos de color de azafrán, con sus deditos y el dedo gordo del pie diferente de los otros, y cuando vio a la comadrona doblar cual si fuesen muelles los bracitos para meterlos en una diminuta prenda, le entró tal compasión de la criatura y un temor tan grande de que Lizaveta Petrovna pudiera hacerle daño que trató de sujetarle la mano.

(...)


» Lo que sentía hacia la pequeña criatura no era en absoluto lo que había esperado. En ello no había nada grato o alegre; al contrario, era un nuevo sentimiento de temor, la conciencia de una nueva zona de vulnerabilidad. Y ese sentimiento suyo fue al principio tan penoso, su temor de que esa débil criatura pudiera sufrir fue tan vivo que anuló por completo la extraña sensación de gozo y aún de orgullo que tuvo cuando el niño estornudó.»

León Tolstoi, Anna Karenina