jueves, 31 de diciembre de 2009

2010

El estudio de la matemática contribuye, por sí sólo, a la formación de la personalidad; ante todo, ejercita singularmente la atención, y, de ese modo, desenvuelve, concomitantemente, la voluntad y la inteligencia; habitúa a reflexionar sobre una misma cosa que no ocupa los sentidos, a observarla en todos sus aspectos y en todas sus variantes, a compararla con otros objetos análogos, a descubrir tenues y ocultos vínculos, y a seguir, en todos sus pormenores, la extensa cadena de deducciones; de hábitos de paciencia, de precisión y de orden; inicia el razonamiento en los recursos de la Lógica; eleva y encanta por la contemplación de vastas teorías magníficamente ordenadas y resplandecientes de claridad.

La Matemática es, en fin, una de las verdades eternas y, como tal, eleva el espíritu –del mismo modo que lo hace la contemplación de los grandes espectáculos de la Naturaleza, a través de los cuales sentimos la presencia de Dios, Eterno y Omnipotente. Hay, pues, ilustre visir Nahun Ibn-Nahun, como ya dije, un pequeño error de vuestra parte. Cuento los versos de un poema, calculo la altura de una estrella, las franjas de una pollera, mido la extensión de un país, o la fuerza de un torrente; aplico, en fin, fórmulas algebraicas y principios geométricos, sin preocuparme por el beneficio inmediato que puedan producirme mis cálculos y estudios. Sin los sueños y las fantasías, la ciencia se empequeñecería; sería una ciencia muerta. ¡Uassalam!

Las palabras elocuentes de Beremís impresionaron profundamente a los nobles y “ulemas” que rodeaban el trono.

El rey se aproximó al calculista, y, estrechándole la mano, exclamó con gran autoridad: - La teoría del hombre de ciencia soñador venció y vencerá siempre al utilitarismo grosero del ambicioso sin ideal filosófico.

Al oír tal sentencia, dictada por la justicia y por la razón, el envidioso Mahun Ibu-Hahun se inclinó, dirigió un “zalam” al rey, y sin decir palabra se retiró cabizbajo de la Sala de Audiencias.

[Malba Tahan, El hombre que calculaba]

martes, 29 de diciembre de 2009

Construcciones de verdad

La "voluntad de verdad" moderna consistió en pasar de ver la verdad como una propiedad del discurso de los poderosos a admitirla como una propiedad objetiva de la realidad... El intento de suturar la complejidad real es una actividad ideológica y por lo tanto política...

[Sobre Foucault, en Una arqueología crítica de Víctor Fernández Martínez]

domingo, 27 de diciembre de 2009

Una actriz madura

Finalmente, en la cumbre de la última y más alta de las colinas encontré un grupo de cincuenta soldados descansando y calentando latas de comida. Sus rostros no transmitían el menor entusiasmo. Me dirigí a su teniente y le pregunté dónde estaban teniendo lugar los tiroteos. "Es difícil saberlo con exactitud", contestó, "Nosotros somos el pelotón más avanzado del frente, eso es todo". El teniente intentó consolarme con una lata de comida. Justo cuando me disponía a abalanzarme sobre el estofado, que tenía por otra parte una pinta horrible, oí silbar a un obús, así que me eché cuerpo a tierra, tirándome encima todas las habichuelas. Se trataba en efecto de un obús alemán, que aterrizó a unos pocos cientos de metros, sin embargo.

Cuando levanté la cabeza, el teniente (que no había movido una pestaña) estaba mirándome. Era un hombre bien pagado de sí mismo. Me levanté torpemente, me sacudí las habichuelas y le confesé que desde mi punto de vista esta guerra era como una actriz madura: cada vez más peligrosa y cada vez menos fotogénica.

[Robert Capa, Ligeramente desenfocado]

miércoles, 23 de diciembre de 2009

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martes, 22 de diciembre de 2009

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El secreto de la belleza

El gran pintor Wu-Tao-Tzu recibió una orden del emperador: «Pinta un cuadro que me revele el secreto la belleza», para lo cual le dieron un muro del palacio. Si se negaba le cortarían la cabeza.

El artista se encerró varios meses, trabajando. Un día anunció que la obra estaba terminada. El emperador, acompañado por su corte y sus verdugos, se sentó frente a la tela que cubría el mural.

-¡Espero conocer el secreto de la belleza para usarlo en apoyo de mis órdenes! -murmuró ansioso el monarca.

Wu-Tao-Tzu retiró el paño y descubrió un paisaje vasto como el mundo, en medio cual se elevaba una montaña. ¡Todos lo miraron embelesados! Pasada la primera impresión, el emperador gruñó:

-¡Es un bello paisaje, nada más! ¿Dónde está el secreto que pedí? El pintor respondió:

-Lo tiene un espíritu que vive en la caverna, al pie de esta montaña...

¡Y en ese mismo momento se abrió la boca una caverna en la montaña! El pintor continuó: -Lo que hay en el interior es tan bello que nada podría expresarlo. ¡Majestad, le voy a mostrar cómo obtenerlo!

El pintor golpeó sus manos, se hizo diminuto y entró en la cueva. La piedra que hacía de puerta, se cerró tras él. La pintura, poco a poco, comenzó a desvanecerse, hasta que el muro quedó blanco y vacío. Nadie volvió a ver a Wu-Tao-Tzu.

[Alejandro Jodorowsky, La sabiduría de los cuentos]

HOY-CONCIERTO 8bit Xmas Special-Barcelona


Martes 22 de diciembre Sala BeCool, Pl. Joan Llongueras, 5 21h 5€ BCN es reconocida internacionalmente por su armada de guerreros del lo-fi, es decir, por un colectivo llamado microBCN: peña que pilla antiguas consolas de videojuegos y las hackea para entretener su apetito audiovisual mas perverso. En esta ocasión conmemoran la visita de Pepino, dúo catalán-japonés con temas super contagiosos. En fin, el espíritu festivo no se queda atrás y se montan un mini-fest con nevada de píxels y armoniás en clave de bleep, gracias a los ya consagrados Rabato, Meneo, Ralp, Subatak, Drop1410, Lautaro y la horda de Vj’s: Entter, Ascii_Bit, Datalash y MiPrimerDrop.



Escuchen a Pepino!!! Pepino

domingo, 20 de diciembre de 2009

viernes, 18 de diciembre de 2009

jueves, 17 de diciembre de 2009

Fluxus hoy en Xcèntric (CCCB, Barcelona)

Xcèntric. Diciembre 2009

17 de diciembre 20 hrs

Precio de la entrada:

Sesión Xcèntric: 3,60 € / Reducida: 3,00 €
Abono 5 sesiones: 12,50 € / Reducido: 10,00 €
Amigos del CCCB: GRATUITO


Fuera de formato: Fluxus II

Fuera de formato: Fluxus II

Etiqueta de Fluxfilm diseñada per G Maciunas


FLUXFILM ANTHOLOGY PART II (16mm, 60’)

Fluxfilm No. 16: Four, Yoko Ono

Fluxfilm No. 17: 5 O’Clock in the Morning (1966), Pieter Vanderbiek

Fluxfilm No. 18: Smoking (1966), Joe Jones

Fluxfilm No. 19: Opus 74, version 2 (1966), Eric Andersen

Fluxfilm No. 20: ARTYPE (1966), George Maciunas

Fluxfilm No. 21: (untitled) (1966), Alyson Knowles

Fluxfilm No. 22: Shout (1966), Jeff Perkins.

Fluxfilm No. 23: Sun in Your Head (1963), Wolf Vostell

Fluxfilm No. 24: Readymade (1966), Albert Fine

Fluxfilm No. 25: The Evil Faerie (1966), George Landow

Fluxfilm No. 26-28: Sears Catalogue 1-3; Dots 1 & 3; Wrist Trick; Unrolling Event, Paul Sharits

Fluxfilm No. 29: Word Movie (1966), Paul Sharits

Fluxfilm No. 30: Dance (1966), Albert Fine

Fluxfilm No. 31: Police Car (1966?), John Cale

Fluxfilm No. 36: Fluxfilm No. 36 (1970), Peter Kennedy y Mike Parr

Fluxfilm No. 37: Fluxfilm No. 37 (1970), Peter Kennedy y Mike Parr

Fluxfilm No. 38: Jen e vois rien Je n’entends rien Jen e dis rien (1966), Ben Vautier

Fluxfilm No. 39: La traverse du port de Nice á la nage (1963), Ben Vautier

Fluxfilm No. 40: Fair un effort (1969), Ben Vautier

Fluxfilm No. 41: Regardez moi cela suffit (1962), Ben Vautier

  • Director/es: Yoko Ono, Pieter Vanderbeck, Joe Jones, Erik Andersen, George Maciunas, Alyson Knowles, Jeff Perkins, Wolf Vostell, Albert Fine, George Landow, Paul Sharits, John Cale, Peter Kennedy, Mike Parr, Ben (Benjamin Vautier)

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Joaquín Jordá: Una recomendación para los jóvenes

"Yo tengo la impresión de que el documental frente a otros géneros tiene la virtud de su inmensa apertura. En el documental pueden caber muchísimas cosas que no caben en las películas llamadas de ficción, que vienen muy arropadas por la existencia de un guión, de un guión que significa una estructura muy cerrada. El documental, aparte de ser un género muy abierto, muy ambiguo, tiene la ventaja y la grandeza de que cabe todo: cabe la ficción, la reflexión, el ensayo, la demostración, la película militante... Cuando pobres cineastas se empeñan en hacer sus primeras armas con esa enorme proliferación de cortometrajes, de pequeñas historias de ficción, creo que se equivocan, se confunden y harían mucho mejor practicando a través del documental, que es un género que permite una enorme libertad. En unos momentos en que el cine está ahogado por los enormes presupuestos, por esa nutricidad del cada vez más (más dinero, producciones cada vez más mastodónticas), de ese deseo del cine español de competir con el cine americano y de manejar cada vez mayores presupuestos, tengo la impresión de que el regreso al documental (que no quiero calificar, porque lo considero un género incalificable y, por tanto, un género con muchas posibilidades), sería una mejor escuela y un mejor aprendizaje..."

[Entrevista realizada en el año 2000 por Daniel Gascó García]


lunes, 14 de diciembre de 2009

¿Qué es un trailer? (6)

El bello azar


Quien quiere /
recordar /
debe confiarse /
al olvido /

a ese riesgo que es /
el olvido absoluto /
y a /

ese bello azar /
que deviene /
el recuerdo


J.L.G.

domingo, 13 de diciembre de 2009

El perfecto pescador de caña

El pescador de caña ha venido a sentarse a orillas del río. Ha dejado su caña a un costado, una caja metálica, una cesta. Permanece inmóvil mirando a lo Iejos, mientras las aguas corren hacia el remanso próximo. El pescador está como ausente, no espera nada. A lo lejos surge una canoa. Una mujer joven rema suavemente. Se acerca. Sonríe y pasa. El pescador ha olvidado el nombre de Ia mujer que marcha hacia el remanso y vuelve a mirar a lo lejos. De un monte surge un cazador que dispara su arma. El pescador cae al río y las aguas enrojecidas lo lIevan hasta el remanso, hasta la mujer sin nombre que lo espera.

[Edgar Bayley, VIDA Y MEMORIA DEL DOCTOR PI y otras historias]

sábado, 12 de diciembre de 2009

El mejor hijo

Una historia de Etiopía nos presenta a un anciano que, en su lecho de muerte, llamó a sus tres hijos y les dijo:

-No puedo dividir en tres lo que poseo. Eso dejaría muy pocos bienes a cada uno de vosotros. He decidido dar todo lo que tengo, como herencia, al que se muestre mas hábil más inteligente. Dicho de otra forma: a mi mejor hijo. He dejado encima de la mesa una moneda para cada uno de vosotros. Cogedla. El que compre con esa moneda algo con lo que llenar la casa se quedará con todo.

Se fueron. El primer hijo compró paja, pero sólo consiguió llenar la casa hasta la mitad. El segundo hijo compró sacos de plumas, pero no consiguió llenar la casa mucho más que el anterior.

El tercer hijo -que consiguió la herencia- sólo compró un pequeño objeto. Era una vela. Esperó hasta la noche, encendió la vela y llenó la casa de luz.

[Jean-Claude Carrière, El círculo de los mentirosos]

viernes, 11 de diciembre de 2009

Sentidos

Tan pronto como nacemos, nuestros sentidos externos comienzan a funcionar y a transmitirnos percepciones de los objetos sensibles y es esto indudablemente lo que nos inclina a pensar que son naturales. Pero los objetos de lo que llamo los sentidos internos, o sentidos de lo bello y de lo bueno, no se nos presentan en tan temprana edad a nuestro espíritu. Tiene que pasar algún tiempo antes que los niños reflexionen, o al menos que den indicios de reflexión, en torno a las proporciones, semejanzas y simetrías, en torno a los efectos y los caracteres. Sólo llegan a conocer un poco más tarde las cosas que provocan el gusto o la repugnancia interna. Y por ello hay que suponer que aquellas facultades que llamo los sentidos internos de lo bello y de lo bueno, proceden únicamente de la instrucción y de la educación. Pero sea cual sea la noción que se tenga de la virtud o de la belleza, un objeto virtuoso o bueno es una ocasión de aprobación y de placer de igual modo que los manjares son objeto de nuestro apetito. Y ¿qué importancia tiene que los primeros objetos se manifiesten más tarde o más temprano? Si los sentidos únicamente se desarrollasen en nosotros de manera paulatina y unos después que otros, ¿dejarían por ello de ser menos sentidos y facultades? ¿Y podríamos acaso concluir que no hay verdaderamente en los objetos visibles ni color, ni forma, dado que nos fue necesario tiempo y enseñanza para poder apreciarlos y dado que no haya entre nosotros ni siquiera dos personas que los aprecien de igual modo?

[Diderot, Investigaciones filosóficas sobre el origen y naturaleza de lo bello]

jueves, 10 de diciembre de 2009

miércoles, 9 de diciembre de 2009

John Cassavetes, 80 años

Un uso, digamos, inocente o ingenuo del género por parte de un cineasta, supone la adopción de esquemas anecdóticos, de caracteres de los personajes, de tono de la narración, proporcionados por el género, es decir por los films que en su momento establecieron las bases de este género, o por los films que, después, re-formularon el género, haciéndolo como nacer de nuevo al modificar aquellas características. Una utilización más sofisticada del género supondría el uso de la ironía.

En la práctica ingenua subyace, aunque sea de manera inconfesada, la ilusión de que transitando los carriles del género, la relación con el eventual espectador se encuentra facilitada. La repetición que supone el género permite satisfacer las expectativas del público, estableciendo ese vínculo con el espectador. El film, como colocando su pie en la huella de los films del mismo género que lo precedieron, transitaría así un camino seguro.

Esta ilusión existe en todo film de género. En los dos de John Cassavetes (los policiales The killing of a chinese bookie y Gloria) también. Según Al Ruban, (su productor y director de fotografía): "Con The killing... estábamos completamente seguros de que íbamos a hacernos ricos, y que a todo el mundo le iba a gustar mucho el film. No fue eso lo que pasó."

Y uno puede explicarse por qué. Tomemos el night-club en el que suceden largos fragmentos del film y la curiosa manera de Cassavetes de mostrarlo. No hay un solo plano general del lugar, salvo en la secuencia diurna, cuando la camarera del bar de la esquina le pide a Cosmo que le tome una prueba como bailarina, en la que el night-club es prácticamente irreconocible. Este night-club, mostrado como Cassavetes lo muestra, difiere tanto del night-club genérico, que lógicamente descolocaba a sus espectadores, que contaban enfrentarse a la imagen previsible del film de género y que se toparon con la imagen inédita de un film nuevo.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Límites

Si el concepto de arte es creciente y cambiante no resulta fácil acomodar en él según qué cosas. Tal vez sea cierto que el arte como tal ha muerto, que la categoría ya no tiene sentido. Desaparecidos los condicionantes que le dieron lugar es difícil mantener el concepto de arte como una categoría momificada.

No me invento nada. Hace ya más de seis décadas el filósofo Etienne Gilson detectó un cambio en ese sentido, de tal modo que algunas experiencias estéticas parecían excluir el disfrute o incluso la posibilidad misma de otras experiencias estéticas. En aquella sociedad francesa de posguerra, en la que por primera vez la cultura se extiende, los medios de comunicación de masas comienzan a imponerse, crece el consumo de información, las visitas a museos, aparece el concepto de ocio cultural, el público dispone de más tiempo libre y más dinero para invertir en él la cultura cambia. Ya no hay una alta cultura, manifestaciones artísticas cultas cerradas en compartimentos estancos perfectamente definidos. Los límites entre lo culto y lo popular se desdibujan, las bellas artes comienzan a sobrepasar sus bordes, nuevas manifestaciones de carácter cultural y estético reclaman ser tenidas en cuenta. Los conceptos de arte, de cultura y de estética reclaman una revisión urgente. Cosas que antes no eran arte comienzan ahora a serlo, cosas que no se consideraban manifestaciones culturales pasan ahora a ostentar esa categoría. Hablamos de hace más de 60 años. Y desde entonces el proceso no ha parado.

[Jorge Guitián, ¿La cocina es arte?]

viernes, 4 de diciembre de 2009

Cabezones

Hay que decir que los 70, aparte de pantalones de campana, pelucones, películas de desastres y otras excentricidades (véanse «The Man Who Fell to Earth» o «The Rocky Horror Picture Show», por ejemplo), fueron años en los que la ciencia-ficción cobró cierto prestigio, y los grandes autores arropados por los tremendos avances en los efectos especiales, se lanzaron de cabeza a dirigir ciencia-ficción. Películas como «La naranja mecánica» (Stanley Kubrick, 1971), «Solaris» (Andrei Tarkovsky, 1972), «El dormilón» (Woody Alien, 1973) o «La Guerra de las Galaxias» (George Lucas, 1977) sacaron a la ciencia-ficción del desván, acercándola al gran público y aún mas allá de lo concebible: a las salas de arte y ensayo. Por su parte, los marcianos seguían siendo monstruos abominables e indescriptibles que rara vez servían a los intereses contestatarios de los directores de la época, sin embargo ya se empezaba a notar cierta coña en su tratamiento cinematográfico, lo que, según los expertos, indica una madurez del género. En cualquier caso, dos películas cambiaron totalmente la visión de los extraterrestres y marcaron profundamente su filmografía futura. «Encuentros en la tercera fase» (Steven Spielberg, 1977), convirtió a los extraterrestres en benévolos elfos cabezones, de acuerdo con las más modernas teorías ufológicas. La importancia de la película de Spielberg va mas allá de lo cinematográfico y entra en el campo de lo sociológico: después de su estreno se registró toda una plaga de secuestros de amas de casa por hombrecillos con los dedos muy largos y claras intenciones de confraternizar con los terrestres. El otro hito de los 70 que marcó el cine de invasiones de manera permanente fue el estreno de «Alien, el octavo pasajero» (Ridley Scott, 1979), una película de monstruos de los 50 adaptada a la sensibilidad de la época y con un monstruo que por primera vez resultaba creíble.

[Pedro Duque, Arañas de Marte]

jueves, 3 de diciembre de 2009

Ser cebolla


"Lo que primero le fascina, en el cráneo humano, es lo que él denomina su "aspecto interno"; es "la cavidad de las órbitas", con su "profundidad" disimulada; son, en general, todos los "agujeros visibles", y también los que se ven menos, como esos canales por donde, según él, las lágrimas ascienden en línea directa del corazón hasta alcanzar los ojos"
(Sobre "Les carnets" de Leonardo Da Vinci)
Georges Didi-Huberman Ser cráneo

¿Qué es un trailer? (4)

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Cuestión de vida o muerte

La única ambicíón del narrador es parecer necesario. Como un campesino o un panadero. Ni más, ni menos. Porque las historias que él relata nos descubren algunos aspectos del espíritu que no son de otro modo perceptibles. Civilizaciones muy poderosas lo han situado en el mísmo centro del palacío, y su santa patrona es evidentemente una mujer, la muy ilustre Scherezade, que se jugaba la cabeza en cada relato, que hechizaba cuidadosamente la noche de su cruel maestro y callaba, soñadora, al ver amanecer.

Ahí radica la importancia de una narración bien urdida. Juega con la vida, con la muerte. Tal vez nosotros -volvamos a ello- no seamos más que una historia, con un principio y un final. Pero, en tal caso, ¿quién la cuenta?


[Jean-Claude Carrière, El círculo de los mentirosos]

lunes, 30 de noviembre de 2009

Dejar hacer

No tengo nada en contra de los productores, exhibidores y difusores, que en su mayoría hacen un trabajo honesto, sino en contra de los responsables económicos que están más arriba y que han creado una cinematografía mediocre y una televisión basura en casi todo el planeta.
Una gran parte de los espectadores de todo el mundo pertenecemos a la clase media. Hemos recibido una educación secundaria. Muchos de nosotros hemos conocido la universidad. Nuestros padres nos dieron una formación aceptable. Nos enseñaron a comer con tenedor y cuchillo. Hemos podido leer algunos libros importantes. Aspiramos a tener una cierta información cultural. Escuchamos música y leemos los diarios. Tratamos de ser abiertos y tolerantes con los demás... ¿Entonces por qué tenemos que tragarnos montañas y montañas de mierda cuando encendemos la televisión? ¿De dónde ha salido esta legión de presentadores y charlatanes, y de obras banales y violentas, que entran a nuestra casa sin permiso, avasallando toda nuestra intimidad y forma de ser? ¿Qué clase de terrorismo audiovisual nos ha caído encima? ¿En nombre de qué “mayoría” se nos quiere imponer esta calamidad? ¿Por qué no hacemos nada para detener esto?
[Patricio Guzmán, entrevistado por Jorge Ruffinelli]

domingo, 29 de noviembre de 2009

Una escritura de la singularidad interpersonal

Escribir no es contar los recuerdos,los viajes, los amores y los lutos, los sueños y las fantasías (...)

La literatura sigue el camino inverso, y solo se plantea descubriendo bajo las personas aparentes la potencia de un impersonal que no es en absoluto una generalidad, sino una singularidad en el más alto grado (...)

La literatura no empieza más que cuando nace en nosotros una tercera persona que nos despoja de poder decir Yo.

[Gilles Deleuze, Critique et clinique]

sábado, 28 de noviembre de 2009

Tokio, Islandia.

Una de las mitologías que más ha atraído a los japoneses y sobre todo a los mangakas es la escandinava o nórdica, que está compuesta por conjunto de relatos que explicaban el origen del mundo y que se transmitían oralmente. Buena parte de estos relatos fueron recopilados posteriormente y los documentos más fiables que se conservan son los Eddas, que se escribieron en Islandia durante la Edad Media.
El Panteón nórdico, dirigido por Odín (padre de las walkirias) cuenta con Easir (divinidades masculinas) y Asinjur (deidades femeninas). Los dioses, en general, eran bastante guerreros. También existían los Vanir (que eran divinidades relacionadas con los fenómenos de la naturaleza), los Jotun (gigantes) y diferentes seres míticos como elfos, animales gigantes y enanos.
Varios manga coquetean con esta mitología en sus tramas. Uno de ellos es Saint Seya (Los caballeros del zodíaco), cuyos personajes se inspiran claramente en los del panteón nórdico. Pero seguramente se trata de la obra más ecléctica en cuanto a deidades se refiere, ya que también tiene referencias a los dioses greco-romanos, al budismo e, incluso, al cristianismo (que está presente en una lucha contra Lucifer).

viernes, 27 de noviembre de 2009

Tecnofobia

Ya Platón en Fedro ponía, en la boca de Sócrates, una objeción contra la escritura, argumentando que supondría una desvirtuación y abandono de la memoria personal. A partir de la invención de este registro cultural, inscrito en los papiros o tablillas, sólo nos fiaríamos de los escritos y no de nosotros mismos. Ya no confiaríamos en nuestras facultades, sino que acudiríamos prestos a consultar lo que estaba grabado o escrito, otorgándole un valor superior a cualquier enunciación humana. Cuando apareció la fotografía en 1839, algunas sectas protestantes alemanas condenaron el nuevo invento por ser una osadía herética que intentaba imitar o duplicar lo que Dios había creado. Cuando Edison difundió el fonógrafo en 1877, mucha gente profetizó el fin de la música en vivo de las orquestas. Y cuando apareció el cine, hubo quien clamó al cielo por juntar a hombres y mujeres en una sala oscura con un espectáculo de tanta sugestión. Incluso ante los primeros ferrocarriles, hubo quien predijo que nuestros sistemas perceptivos no estaban preparados para observar el paisaje a tal velocidad y que el vértigo de mirar por las ventanillas de los trenes acarrearía enfermedades mentales.

[Igor Sábada, Cyborg]

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Una rubia sin sujetador



"Una rubia sin sujetador seguida por un detective con miedo al vacío serán quienes aportarán la prueba de que todo eso es el cine. Dicho de otra manera, la infancia del arte."
Jean Luc Godard. Histoire(s) du cinéma. 4a. El control del universo



martes, 24 de noviembre de 2009

lunes, 23 de noviembre de 2009

La obra más hermosa

Un día, un rey puso a dos pintores a competir, pidiéndoles que crearan el cuadro más bello que pudiera existir. Los dos artistas trabajaron en la misma estancia. Un cortina les separaba. Uno de ellos pintó un cuadro maravilloso mientras que el otro empleó su tiempo en pulir la pared con infinito cuidado.

Cuando el rey vino a ver el resultado, abrieron la cortina y, en un lado, vio el magnífico cuadro creado por el primer pintor y, en la pared opuesta, descubrió el reflejo del cuadro que era más hermoso que el original.

Esta historia la cuenta Ma Ananda Moyi. Podría parecer sospechosa en la medida en que el reflejo podría ser un robo de todo el trabajo que se tomó el primer pintor para realizar una obra magnífica.

Ma Ananda Moyi respondió a la persona que expuso esta reserva:

-Tú eres el discípulo. Has pulido la pared. Pero es el maestro, el gurú, el que ha pintado el cuadro, el que se ha tornado la molestia de hacer el trabajo.

Alguien te enseña algo, pinta el cuadro con aplicación para ti. Mientras él te enseña, tú lo asimilas, te dedicas a pulir tu pared.

[Alejandro Jodorowsky, La sabiduría de los cuentos]

domingo, 22 de noviembre de 2009

¿Qué comes?

La primera vez que oí el consejo de “comer sólo comida” fue en un discurso de Joan Gussow, y me desconcertó totalmente. Claro que hay que comer comida - ¿acaso existe algo más? Pero Gussow, que planta la mayor parte de sus alimentos en una franja de tierra de aluvión que se adentra en el río Hudson, se niega a dignificar la mayoría de los productos a la venta en los supermercados con ese nombre. “En los treinta y cuatro años que llevo trabajando en el campo de la nutrición” dijo en el mismo discurso, “he visto como la comida real desaparecía de grandes áreas de los supermercados y de buena parte del resto del mundo de la comida”. Tomando el lugar de la comida en las estanterías un torrente inacabable de sustancias alimentarias lo han suplantado, unos diecisiete mil nuevos cada año, “productos construidos principalmente alrededor del comercio y la esperanza, con un apoyo terroríficamente escaso de conocimiento real”. La comida normal sigue ahí fuera, sin embargo, cultivada y ocasionalmente aún vendida en el supermercado, y esa comida normal es la que debiéramos consumir.

[Michael Pollan, In defense of food]

viernes, 20 de noviembre de 2009

Why do women exist?

Jean Renoir estaba convencido de que siempre había hecho la misma película, de manera que había que entender toda su filmografía como un único largometraje eternamente inacabado en el que secuencias, diálogos y movimientos de cámara podían intercambiarse sin modificar sustancialmente el resultado fina!. Renoir trabajó sobre una base conceptual -la búsqueda de la verdad- que sometía a ligeras variaciones película a película. No importaba ni el género ni los actores: la música sonaba distinta pero la emoción que despertaba quedaba intacta. La teoría del director de La gran ilusión (La grande illusion, 1937) se ajusta como un guante a las intenciones de Johann Sebastian Bach cuando compuso las célebres Variaciones Goldberg, que tomaban como base la melodía de un Aria para desplegar sobre sus notas treinta variaciones, todas de forma binaria, que no sólo exigían un intérprete virtuoso en el clavicémbalo sino también ofrecían un generoso recorrido por todos los estilos musicales, desde el más intimista y nocturno hasta el más festivo y resplandeciente. Bach explotó todas las variantes compositivas de una idea musical para demostrar la infinitud de un lenguaje que tenía tanto que ver con la perfección de las matemáticas como con la imperfección de las bellas artes. Y todas las variaciones partían de una sola melodía, de la que nacían, reinventadas, mil melodías capaces de evocar y despertar las más variopintas sensaciones.

Hay un cineasta norteamericano que no toca el clavicémbalo pero que ha seguido a rajatabla las enseñanzas de Bach. Porque Hal Hartley (Islip, Nueva York, 1959) no dirige, compone. Sus películas son canciones extrañas, que parecen cantadas por primera vez. Son, en realidad, una sola canción que trata una cantidad infinita de temas, todos relacionados con el deseo que mueve el mundo y lo desbarata y lo ordena hasta hacerlo tan incomprensible y hermoso como ese momento en el que, por fin, nos enamoramos. El sheriff filósofo de Simple Men dice: "Queréis confianza, seguridad, compromiso, garantías, promesas, esperanza, consideración, sinceridad, altruismo, intimidad, atracción, amabilidad, comprensión con o sin palabras, dependencia sin resentimiento, afecto, aceptación, poseer, perder". Eso es, justo, lo que queremos: amor sin colorantes. Eso es lo que quieren los personajes de Hartley, y eso es lo que él quiere y demuestra: amor sin reservas a un espectador que sólo imagina, amor a una manera de ver el mundo que se resume en un abrazo o un milagro.

[Sergi Sánchez, Las variaciones Hartley]

jueves, 19 de noviembre de 2009