viernes, 17 de septiembre de 2010

Sobre la crítica

Para la gente que ha realizado el film, hay siempre algo que choca en una crítica, cuando es mala. La primera reflexión es, por supuesto: “¿Qué puede entender del film este idiota?” Si la crítica es favorable, uno piensa que el periodista ha hecho un trabajo magnífico.

Hay entonces un problema. Creo haber encontrado la solución: la crítica, sea cual fuere la honestidad o deshonestidad de quien la escribe, es el resultado de la sensación de esa persona determinada en un momento determinado. Es solo eso.

En cuanto a la recepción del film, muchos casos se presentan:

- El éxito es a la vez crítico y de público. Entonces uno se dice: “Soy muy bueno. Voy rumbo a la inmortalidad.”

- El éxito es de público y no de la crítica. Usted se consuela con cierta amargura.

- El éxito es de crítica y no de público. Esto le da a usted una excusa ante los productores. El realizador puede decir: “estrenaron mal el film”. El productor, en las reuniones sociales, puede no parecer demasiado ridículo. Perdió dinero, pero no hizo un mal film.

- El fracaso es de crítica y de público. El cineasta tiene entonces que hacerse un examen de conciencia, al cabo del cual se persuade, sea de que se equivocó, sea que todos los otros están equivocados. En este segundo caso, ha habido simplemente un error en el tiempo: “Hablaremos dentro de diez años”. A veces es cierto, y hacen falta muchos años para que se reconozca los valores de un film. Puede pasar, igualmente que un film muy elogiado puede parecer algo muy pobre veinte años después.

En general los productores y los realizadores prefieren que el film marche económicamente, aun con una mala crítica, antes que lo contrario. Se trata simplemente de una cuestión de supervivencia.

[Claude Chabrol]

domingo, 12 de septiembre de 2010

¿Qué hacer con los necios?

Cuando hablamos del CI humano, hay algunas barreras que debemos superar. Para algunos, el propio hecho de considerar este tema es profundamente inaceptable. «¿Qué quieres decir con eso de "¿Qué deberíamos hacer con los necios?"», me preguntaba un amigo tras haber leído un ensayo mío sobre este tema en el Spectator, una revista británica sobre temas políticos. «La propia formulación de esta pregunta ofenderá a mucha gente.» Y, por supuesto, tenía razón. Sólo el hecho de sugerir que hay un problema ya crea un problema. Para empezar, el propio establecimiento de un debate sobre la inteligencia relativa de las distintas personas siempre implica entrar en un terreno pantanoso (aunque no debería ser así).

(...)


[Michael Hanlon, Diez preguntas]

domingo, 5 de septiembre de 2010

jueves, 2 de septiembre de 2010