martes, 1 de mayo de 2012

jueves, 26 de abril de 2012

"El cuaderno de barro" este viernes en LA 2 (TVE) 22:45 hrs

EL CUADERNO DE BARRO, film documental dirigido por Iñaki Lacuesta, con guión de Isa Campo y montaje de Lupe Pérez García se podrá ver en LA 2 (TVE) el viernes 27 de abril a las 22.45 horas. Los esperamos!
EL CUADERNO DE BARRO fue finalista en la categoría "Mejor Documental" de Los Premios Goya, y desfiló por infinidad de festivales internaconales.
 

"Todo en nuestras vidas, nos conduce a este momento"

COSMOPOLIS
DeLillo/Cronenberg/Pattinson

domingo, 22 de abril de 2012

sábado, 10 de marzo de 2012

sábado, 4 de febrero de 2012

jueves, 29 de diciembre de 2011

2012

viernes, 23 de diciembre de 2011

¿Qué es un trailer navideño? (22)


ILURIA LES DESEA FELICES FIESTAS

sábado, 3 de diciembre de 2011

sábado, 10 de septiembre de 2011

Cortos/01

miércoles, 24 de agosto de 2011

domingo, 21 de agosto de 2011

Ganadores de la Gamescon 2011

Gamescon es la feria de videojuegos más importante de Europa. En la edición anterior asisitieron más de 250.000 personas, cifra que se espera superar hoy, cuando se clausure el evento. En la mañana del sábado se debió cerrar el acceso al Kölnmesse (el cuarto centro de convenciones más grande del mundo) al verse superada su capacidad (62.000 personas).
Lo mejor de la Gamescom: Battlefield 3 (Electronic Arts)
Mejor hardware o accesorio: PlayStation Vita (Sony)
Mejor juego de consola: FIFA 12 (Electronic Arts)
Mejor juego de portátil/móvil: Uncharted: Golden Abyss (Sony)
Mejor juego en línea: Star Wars: The Old Republic (Electronic Arts)
Mejor juego de PC: Diablo III (Blizzard)
Mejor juego de navegador: Los Sims Social (Electronic Arts)
Mejor juego familiar: Sesame Street: Once Upon a Monster (Warner Bros.)

Sitio oficial aquí.

viernes, 5 de agosto de 2011

viernes, 15 de julio de 2011

Cielos

La asociación entre alienígenas y cristianismo la refuerza el parentesco de las andanzas de Klaatu (el alienígena de Ultimátum a la Tierra, Robert Wise, 1951) con la pasión de Cristo: un enviado del cielo de semblanza humana baja a la Tierra con un mensaje de paz y adopta el nombre de Carpenter (“carpinteroen inglés); no es escuchado ni reconocido por los hombres, pese a practicar un milagro; muere a manos de los soldados y poco después resucita. Culmina su apostolado terrenal con un sermón donde se alternan promesas y amenazas, y, a continuación, sube al cielo, dejando a los mortales escoger entre la salvación o la condenación. Las alusiones religiosas resultaban tan flagrantes que la Brenn Censorship Office –el organismo encargado de velar por la corrección ideológicade los filmes de Hollywood- objetó la resurrección de Klaatu argumentando que únicamente Dios podía hacer cosas semejantes. Hubo de corregirse el guión y dejar claro que se trataba de un regreso pasajero a la vida.

[Pablo Francescutti, La pantalla profética]

viernes, 1 de julio de 2011

¿Qué ha querido decir?

¿Qué ha querido decir? Esta es la pregunta que me formulan más a menudo. Me siento tentado de responder: he querido hacer una película y nada más. Pero si tratan de saber por qué la hice, qué pensaba mientras la realizaba, qué quise decir, si pretenden que resuma mis razones y explique lo que es casi imposible de explicar, como lo son ciertos impulsos o intuiciones o elecciones morales y figurativas, corren el peligro de llegar a este resultado: que se les llegue a estropear la película misma.
Lo que un director de cine diga de sí mismo o de su obra no creo que ayude a comprenderla. Cuando Manzoni habla de la novela histórica, no añade nada a lo que ha sido dicho en Los novios. El camino que un director de cine recorre para realizar una película está lleno de errores, de dudas, de defectos; por eso la cosa menos natural que se le puede pedir es que hable de su obra. En lo que respecta a mí, por cierto conocimiento que tengo de mí mismo, mis palabras servirán en todo caso para precisar un particular estado de ánimo, un vago conocimiento. En una palabra: ante esa pregunta preferiría responder: sucedían tales hechos en aquel período, veía a tales personas, leía tales libros, miraba tales cuadros, amaba a X, odiaba a Y, no tenía dinero, dormía poco...
Pero el editor me pide un prólogo y no puedo negarme, aunque escribir no sea lo mío, aunque el hablar de mí me cueste.

[Michelangelo Antonioni, prólogo a Seis Guiones]

viernes, 24 de junio de 2011

martes, 14 de junio de 2011

Ciudadano Borges

Citizen Kane (cuyo nombre en la República Argentina es El Ciudadano) tiene por lo menos dos argumentos. El primero, de una imbecilidad casi banal, quiere sobornar el aplauso de los muy distraídos. Es formulable así: un vano millonario acumula estatuas, huertos, palacios, piletas de natación, diamantes, vehículos, bibliotecas, hombres y mujeres; a semejanza de un coleccionista anterior (cuyas observaciones es tradicional atribuir al Espíritu Santo) descubre que esas misceláneas y plétoras son vanidad de vanidades y todo vanidad, en el instante de la muerte, anhela un solo objeto del universo ¡un trineo debidamente pobre con el que en su niñez ha jugado! El segundo es muy superior. Une al recuerdo de Koheleth el de otro nihilista: Franz Kafka. El tema (a la vez metafísico y policial, a la vez psicológico y alegórico) es la investigación del alma secreta de un hombre, a través de las obras que ha construido, de las palabras que ha pronunciado, de los muchos destinos que ha roto. El procedimiento es el de Joseph Conrad en Chance (1914) y el del hermoso film The Power and the Glory: la rapsodia de escenas heterogéneas, sin orden cronológico. Abrumadoramente, infinitamente, Orson Welles exhibe fragmentos de la vida del hombre Charles Foster Kane y nos invita a combinarlos y a reconstruirlo.

Las formas de la multiplicidad, de la inconexión, abundan en el film: las primeras escenas registran los tesoros acumulados por Foster Kane; en una de las últimas, una pobre mujer lujosa y doliente juega en el suelo de un palacio que es también un museo, con un rompecabezas enorme. Al final comprendemos que los fragmentos no están regidos por una secreta unidad: el aborrecido Charles Foster Kane es un simulacro, un caos de apariencias (corolario posible, ya previsto por David Hume, por Ernst Mach y por nuestro Macedonio Fernández: ningún hombre sabe quién es, ningún hombre es alguien). En uno de los cuentos de Chesterton -The Head of Caesar, creo-, el héroe observa que nada es tan aterrador como un laberinto sin centro. Este film es exactamente ese laberinto.

Todos sabemos que una fiesta, un palacio, una gran empresa, un almuerzo de escritores o periodistas, un ambiente cordial de franca y espontánea camaradería, son esencialmente horrorosos; Citizen Kane es el primer film que los muestra con alguna conciencia de esa verdad.

La ejecución es digna, en general, del vasto argumento. Hay fotografías de admirable profundidad, fotografías cuyos últimos planos (como las telas de los prerrafaelistas) no son menos precisos y puntuales que los primeros.

Me atrevo a sospechar, sin embargo, que Citizen Kane perdurará como "perduran" ciertos films de Griffith o de Pudovkin, cuyo valor histórico nadie niega, pero que nadie se resigna a rever. Adolece de gigantismo, de pedantería, de tedio. No es inteligente, es genial: en el sentido más nocturno y más alemán de esta mala palabra.

[Jorge Luis Borges, revista Sur, número 83, agosto de 1941]

domingo, 12 de junio de 2011

domingo, 29 de mayo de 2011

Oliver Atom fichaje estrella del Barça.

Captain Tsubasa, de Yoichi Takahashi, fue el manga deportivo más popular en Japón y parte de Europa en la década de los 80, sobre todo por su emisión en anime en la televisión. En España fue conocido como Campeones y por el nombre de sus protagonistas, Oliver Atom, el delantero, y Benji Price, el portero del equipo protagonista, el New Team. Todos estos nombres occidentalizados tienen su origen en los traductores italianos, donde llegó primero la serie de anime para saltar después a España, donde se conservaron por considerarlos menos extraños que los nombres originales. En realidad Oliver era Tsubasa Ozora y Benji, Genzo Wakabayashi. El New Team era el Nankatsu, nombre del instituto donde estudiaban los protagonistas. Este tipo de fenómenos era habitual antes de la gran proliferación del manga y el anime en occidente y algo impensable hoy en día, donde los fans exigen a los editores que los manga traducidos se conserven lo más fiel posible al original. La edición de la primera serie de manga de 37 volúmenes por parte de Ediciones Glénat se tituló Captain Tsubasa, y sólo el pequeño subtítulo de Las Aventuras de Oliver y Benji hacía referencia a los nombres con que los (entonces) chavales de los 80 recordaban aquellas historias de superación personal a través del fútbol, con partidos épicos e interminables donde el humilde equipo superaba rival tras rival hasta el triunfo final. Los personajes continuaron sus carreras como adultos en series posteriores como Captain Tsubasa: Road to 2002, en la que Oliver fichaba por el Barça y Benji por el Hamburgo en su camino previo a disputar con sus elección el Mundial de Fútbol de 2002. Por un problema de derechos con los equipos, nunca se publicó fuera de Japón.